Universidad Narianal de Colombia
McClelland es ampliamente reconocido por sus influyentes aportes en el Área de la motivación, especialmente la motivación humana. Nacióel20de mayo de 1917. Procedía de una familia de académicos. Siendo un estudiante brillante, a los 16 años se apasiona por la literatura alemana y por el alemán; éste es su primer estudio en la universidad (Cohen, 1977). Pero en su segundo año, uno de sus profesores lo introduce en la psicología.
Comenzó estudiando psicología con John MacCue, principalmente en el área de aprendizaje, y luego con Clark Hull, en la Universidad de Yale. Durante la guerra, McClelland trabaja como sustituto de un psicólogo social en Brynmawr. Esta experiencia con la psicología social le hizo sentir que era imposible llegar a la comprensión de las motivaciones humanas a través de experimentos con ratas en las condiciones artificiales del laboratorio, como trabajaba HuI!. Alejándose del conductismo, McClelland comienza una nueva etapa en la manera de estudiar la motivación.
El trabajo de McClellanden esta área se inicia en el añode 1947 con laayuda de colaboradores como Clark, Atkinson y Lowell. Bien vale decir que el motivo de McClelland en este campo fue la paradójica falta de una medida de la motivación, teniendo en cuenta la gran importancia teórica dada a este tema en la psicología contemporánea, como él mismo lo indicara en un artículo de 1951 titulado «Measuring motivation in fantasy: the achievernent motive». En busca de tal medida, McClelland y cols. realizan una labor investigadora cuyos primeros resultados experimentales se encuentran en The achievement motive (1953). Esta labor se basa en tres hipótesis: primero, que la medida de la motivación debía utilizar un método «parcialmente independiente» de los métodos utilizados para medir la percepción y el aprendizaje, las otras dos principales variables de la psicología contemporánea. Segundo, que los motivos podían ser medidos a través de la fantasía, y tercero, postulaban que el estudio experimental de la motivación debería poder manipular las situaciones motivacionales mediante la creación de condiciones externas adecuadas y favorables (Arnau, 1974).
Al interior de las teorías de la motivación, la de McCleland y sus colaboradores es clasificada como una de las teorías hedonistas y de activación, junto con las de P. T. Young y H. Peak. El concepto central de estas teorías es el afecto, haciendo énfasis en su dimensión hedonista: lo placentero y lo desagradable. Estas teorías señalan que la conducta es más eficiente con ciertos niveles generales de activación que otros, y que los aumentos de tensión pueden recompensar si el alertamiento (arousal) general es elevado hasta un punto adecuado (Cofer y Appley, 1971). Para McClelland toda motivación se basa en la emoción y consiste, concretamente, en una expectativa de cambio en la condición afectiva. Un motivo es entonces el reestablecimiento, por un indicio, de un cambio de una situación afectiva. En esta definición, reestablecimiento significa que está involucrado un aprendizaje previo. En el sistema de McClelland, todos los motivos sociales son aprendidos. McClelland toma el afecto como base para los motivos por varias razones: por una parte, porque los estados emotivos de dolor y placer se pueden manipular experimentalmente cuando se trabaja con motivaciones, y por otra, porque el afecto brinda más elementos explicativos que otras teorías basadas en la reducción de las necesidades biológicas o en la estimulación intensa. Dan McAdams, en el prólogo al libro de McClelland Estudio de la motivación humana (1989) indica que la obra de este autor se caracteriza por la presencia recurrente de ocho temas en su perspectiva de la motivación humana:
l. Una fascinación por Freud y lo inconsciente.
2. Una dedicación a la medición y a la cuantificación de los motivos humanos.
3. Una adhesión a la metodología de la medición del análisis de contenido
aplicada a respuestas abiertas como los relatos o historias que cuenta la gente.
4. Una visión dimensional implícita de las personas.
5. Un interés por las diferencias individuales.
6. Una preocupación por los principales interrogantes de la adaptación humana.
7. La creencia de que es posible cambiar los motivos.
8. Una preocupación por el bienestar de la sociedad.
En conclusión, retomando algunas palabras de McAdams, fue la «creativa mezcla de empirismo práctico y de humanismo idealista» la que dio lugar a una obra sobre la motivación humana que constituye un reto, un estímulo y, en fin, una motivación para la psicología en general.
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